(Buenos Aires, 06 de Septiembre, O’kuroku).- Las Gorgeous Ladies of Wrestling, GLOW o las Hermosas Mujeres de la Lucha Libre fue un fenómeno de los ochenta que duró dos temporadas, un hecho extraordinario si se piensa en lo que representaba para la época.

Mujeres empoderadas, saliendo a pelar músculos, ferocidad. La plataforma Netflix retoma está idea para hacer una serie que cuente, con ciertas libertades, cómo se gestó ese programa televisivo. Una de las premisas de la serie parece ser: deja de tener lastima por ti misma. Cierto es que uno de los peores males que puede ocurrirnos a las mujeres es victimizarnos.

Ruth Wilder (Alison Brie) hace un viaje a lo largo de los diez capítulos de la serie, donde aprende a tomar esa autocompasión para convertirla en su propio poder:  como Zoya the Destroyer, la villana soviética del programa de lucha, ella encuentra un propósito, aquel que tanto anhelaba y buscaba en cada audición.

A menudo a las mujeres se nos enseña indirectamente a enemistarnos: nos enojamos con la otra por tener mejor cuerpo o trabajo o por no tenerlo. Si se viste demasiado provocativa o si no lo hace. Estas mujeres, identificadas por un momento, una circunstancia, por sus ansias de gloria o de escapar de sus fantasmas, por encontrarse a sí mismas, por significar, toman todo a su favor y se unen para ser más fuertes que nunca. En Glow el enemigo se vuelve una fortaleza. No precisan ser amigas para ello, comprenden que se necesitan y se apoyan en la otra para alcanzar sus metas.

El hecho de que la protagonista que da inicio a la historia, la que podríamos llamar “protagonista” (porque al final todas son protagonistas de esta aventura), sea una anti-heroína no es casual. De esa forma Glow se estructura en torno a eso. El antihéroe siempre redefine y deconstruye los principios y valores que moran en la sociedad.

Cuando Sam Sylva (Marc Maron), el director que lleva a cabo el proyecto de GLOW en la ficción,  le dice a Ruth: “¿La gente piensa que eres linda? Porque te miro y pienso: “Carajo, si, es bella”, y al segundo digo: “No lo sé ¿Lo es? ¿De verdad?””, nos marca el camino al que debemos prestar atención. Eso es exactamente lo que se pone en juego: deconstruir la belleza. De repente, mujeres como Carmen o Sheila con sus propias complexiones nos hacen amarlas. En su diferencia reside su brillo.

Carly Mensch, mejor conocida por ser la escritora de Orange is the New Black, junto con Liz Flahive, se unen para darle voz a los diversos modelos de mujeres. Literalmente los personajes le ponen el cuerpo a la lucha. Corporeizar las realidades del género femenino es una sutil prioridad, de aquellas mujeres no convencionales: mujeres orientales, blancas, morochas, rubias, gordas, flacas, pérdidas, estudiantes, enamoradas, rompehogares, fiesteras, casadas. Arrojan por el ring las limitaciones que a menudo se nos presentan al género femenino en el día a día.

GLOW

GLOW es una serie que busca darle voz a aquellas madres, hermanas, tías, amigas y todas aquellas que podamos conocer. Un coctel de diversidad, leotardos y brillo que se trepa a las cuerdas y nos transmite las fortalezas y las destrezas que todas cargamos.

Por Abril Taker

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